MELATONINA, SUEÑO Y LUZ

Cuando las células ganglionares de la retina dejan de captar fotones, transfieren la señal de que ya es noche para el reloj central (núcleo supraquiasmático, localizado en el hipotálamo) y este, por su turno, transfiere esa señal para la glándula pineal, que aumenta la producción de melatonina e inicia su secreción.
La melatonina señaliza la variación en la disponibilidad de luz para varias células. Esto significa que la melatonina regula el ritmo circadiano.

Pero esta molécula no solo es producida en la pineal. Diversas células tienen la capacidad de producirla, e donde esta actua localmente, primariamente como antioxidante, sea de forma directa (por su estructura y, en especial, por los metabolitos que forma), sea de forma indirecta, al aumentar la expresión de enzimas antioxidantes, en especial la superóxido dismutasa (SOD).

Además, la melatonina modula varias respuestas inmunológicas y parece afectar a la carcinogénesis por diversos mecanismos, lo que significa que todos los factores que puedan afectar su producción y secreción deberían ser tomados en serio.

Y entre ellos está, obviamente, la variación en la disponibilidad de luz. Concretamente:
la exposición matinal a la luz (en especial luz natural o luz artificial intensa azul) lleva a un aumento de la secreción nocturna de melatonina (thank you @jamiescott_nz for this wonderful information);exposición nocturna a la luz artificial, en especial la que tiene 450 a 495 nm (luz azul), disminuye o inhibe la producción y secreción de melatonina.

Y esto ya debería ser algo esperado, puesto que el patrón que ha caracterizado gran parte de nuestra evolución como mamíferos fue de una forma general estar despierto durante el día y durmiendo por la noche (existiendo algunas excepciones). Desafortunadamente, mucha gente, hoy en día, vive en un ambiente de privación de luz durante el día y de exceso de luz (en especial azul) durante la noche, lo que afecta de forma significativa nuestra salud y aumenta el riesgo de varias enfermedades.